Por Carmen Torres, Analista de siniestros.

Los datos recogidos por la consultora mundial PwC en su encuesta mundial sobre “Fraude y delito económico 2018” no dejan lugar a dudas: más de la mitad de las empresas españolas ha sido víctima de algún delito económico en los últimos dos años. Unas cifras que nos sitúan por encima de la media mundial (49%)  en línea con los principales países de nuestro entorno como Reino Unido (50%), Alemania (50%) y Estados Unidos (53%).

Ante este crecimiento exponencial detectado en los últimos tiempos, es importante conocer los rasgos comunes a este fraude. Nuestros expertos distinguen estos rasgos comunes:

  • Se dan sobre todo en el sector hortofrutícola, textil y siderúrgico.
  • Afecta a grandes volúmenes de compra
  • No es común entrar a negociar el precio.
  • El contacto se realiza a través de una cuenta de correo gratuita (tipo Hotmail).
  • Suelen inventar un correo usando un nombre empresa, no un usuario con nombre y apellidos.

Ahora que ya conocemos el modus operandi  general por quien quiere engañarnos conozcamos  cuál suele ser el procedimiento de suplantación de identidad:

  • En una operación destinada a la exportación en el que una empresa importante hace un pedido. La empresa que contacta difiere en el mail por un detalle insignificante, del nombre real. Al poco tiempo de la entrega cambian la dirección de entrega y cuando se le envía la factura a la empresa real te dicen que no han hecho ningún pedido.
  • La web suele ser falsa para dar imagen de veracidad.
  • Tienen los datos reales de un autónomo recogidos del BOE y contactan con empresas de localidad geográfica distinta.
  • Siempre tienen móvil como contacto.
  • El primer pedido suele ser pequeño y los siguientes pedidos son mayor.

Hay algunas actitudes que constituyen una alerta de que estamos siendo objeto de un fraude:

  • No discuten precio.
  • Transcurre un periodo breve entre contacto, pedido y entrega.
  • Se solicita recoger la mercancía por su cuenta en vehículo sin rótulo.
  • Modifican la dirección entrega con poco tiempo de antelación.
  • Facilitan la documentación de modo muy ágil.

Por último, queremos aportarte algunos consejos para luchar contra esta práctica:

  • Comprobar la autenticidad de los datos aportados. Esto debe hacerse sobre todo cuando el cliente es nuevo. Conviene dedicar tiempo a comprobar que la información es auténtica: domicilio social, teléfono, firma de la persona que realiza el pedido, etc.
  • Verificar con Google Street View si en la dirección existe la empresa.
  • Confirmar el pedido. A veces, con una simple llamada es posible asegurarse de que el pedido es real y proceder a la entrega en la dirección indicada.
  • Extremar la cautela. Recibir el pago completo, por adelantado o un anticipo a cuenta, por ejemplo, no supone que la operación sea segura.
  • Dar instrucciones al transportista para que no cambie el punto de entrega sin consultar con el proveedor.