Cerramos el año y es momento de hacer balance y análisis. Con la información que obtenemos de nuestros propios clientes y candidatos podemos comprobar de primera mano si los datos de los distintos informes emitidos son palpables.

Nuestra percepción es la siguiente. Por un lado vemos que uno de los principales problemas que tienen las empresas es conseguir clientes nuevos y clientes fieles. Jugamos en un nuevo entorno de máxima competencia en el que conseguir la fidelidad de los clientes exige cada vez más esfuerzos y una estrategia de aporte de valor clara.

Por otra parte creemos que hay modelos de negocio que han tocado techo y están empezando a dejar de ser competitivos, de ahí la dificultad de conseguir clientes nuevos y de internacionalizarse.

Respecto a la facturación de las empresas, se confirma que este ha sido un año de crecimiento incluso por encima de la zona euro, sobre todo en la primera mitad del año, siendo en la segunda parte donde hemos podido comprobar que este crecimiento se ralentizaba, aunque terminando en positivo igualmente.

En los datos referentes a la siniestralidad, hemos visto un claro cambio de tendencia. Si bien llevábamos 4 años de caída del dato -en el 2016 se tocaba fondo-, este año hemos visto como los impagos aumentaban tanto en importe como en frecuencia. No son números malos en términos absolutos pero ya se adivina un cambio de tendencia que nos hace entrar con este dato en crecimiento en el siguiente año. Este escenario hacia mucho que no se daba y por lo tanto tendremos que estar atentos a su evolución. Si lo comparamos con el último año pre crisis que fue el 2007 vemos que los datos de este año han sido muy superiores.

Los plazos de pago han frenado su reducción y adecuación a la ley de pagos. Los datos de los informes dicen que siguen recortándose pero nuestra experiencia es que vuelven a aparecer periodos de pago más largos, aunque quizás tenga que ver con el incremento del peso específico en la economía del sector construcción.

Respecto a la financiación vemos que es cada vez más accesible y no detectamos grandes problemas para acceder a ella, incluso no se utilizan palancas que tienen los contratos para conseguir mejoras o ampliar líneas.

Con este escenario entramos en el 2018 donde, a priori, nos adentramos  con buenas perspectivas. El crecimiento continuará aunque moderando su repunte respecto a este año, pero aun así se mantendrá por encima de nuestros socios de la UE. El dato de la siniestralidad seguirá aumentando con tendencia a moderarse fruto de la entrada de nuevos actores, el aumento del volumen de operaciones a crédito y un mejor acceso a líneas de financiación que, por un lado, ayudará a nuevos proyectos y, por otro, puede hacer que se relaje la presión sobre los plazos de cobro.

Seguiremos en entorno de máxima competencia donde conseguir clientes será complicado.

Con el aumento de la construcción y, si se confirma que algunos relajan la presión sobre los plazos de cobro, se producirá previsiblemente un estancamiento en el recorte de plazos para adecuarse a la ley de pagos.

Como expertos en la materia nuestra recomendación más firme es la de mantener la máxima atención y acudir al consejo de  un experto para gestionar los riesgos comerciales, recordando siempre que la venta termina con el cobro de la misma y no con la entrega de la mercancía o prestación del servicio.